El supuesto inicial planteaba que la AUTONOMIA ECONOMICA de las mujeres era un factor que iba a desencadenar una serie de procesos personales
que iban a contribuir a su emancipación.
Estas acciones se desarrollaron en asentamientos humanos de distritos
populares de Lima, realizándose bajo una perspectiva inicial de "MUJER Y DESARROLLO", y, estaban encaminadas a
incorporar a la mujer al mercado y a la vida de sus comunidades.
Por ello, en esta etapa se dio especial prioridad al trabajo con mujeres mediante la promoción de empresas autogestionarias,
talleres de calificación ocupacional y promoción de pequeñas unidades económicas.
Posteriormente, se incorporó la alfabetización y la promoción alimentaria.
Esta experiencia tuvo varios resultados.
Primero, sirvió como un acercamiento a la realidad concreta de las mujeres en comparación
con las de los hombres que impedían una relación entre pares, identificándose una serie de capacidades pero también dificultades,
limitaciones y barreras que impedían su desarrollo y crecimiento personal, que fueron de suma utilidad en el proceso de retroalimentación y
sistematización de la propuesta institucional.
Segundo, se promovieron una serie de capacidades y experiencias empresariales conducidas por
mujeres que tuvieron efectos positivos tanto en su propia identidad de género, como en las relaciones de pareja y familiares.
II ETAPA: 1985-1992
En esta etapa se incorporó otro supuesto fundamental, planteando inicialmente (1985)
la necesaria organización y acción colectiva de las mujeres para abrirse camino en espacios
dominados por varones; y, posteriormente (1990), la imperiosa necesidad de incorporar el
enfoque de género en la propuesta de intervención institucional.
Por ello, es que la propuesta de intervención institucional además de continuar con las
experiencias empresariales, se aboca a fortalecer a las organizaciones de mujeres, especialmente
aquellas que surgen como una respuesta a la creciente crisis económica nacional:
Comedores Populares Autogestionarios, Comités del Vaso de Leche, Comités de Salud.
El objetivo fue contribuir a la generación y fortalecimiento de organizaciones de
mujeres y sus instancias de centralización distrital, metropolitano y nacional, como
espacios de participación, desarrollo y crecimiento individual y colectivo, que
contribuyeran a la afirmación de sus procesos de AUTOESTIMA, AUTONOMIA y EMPODERAMIENTO
potenciando su capacidad de liderazgo e incidencia sobre la política.
La afirmación de estos procesos posibilitaron el fortalecimiento de la AUTONOMIA y el
surgimiento de una generación de lideresas que tuvieron resultados positivos en el ejercicio
de sus derechos individuales y colectivos, influyendo en procesos de toma de decisiones en
las organizaciones vecinales y territoriales, logrando no sólo integrar sus demandas y
propuestas en las agendas comunales, sino acceder a cargos directivos, tradicionalmente ocupados por varones.
III ETAPA: 1993-1998
El supuesto fundamental de esta etapa se basaba en la necesidad de abordar las barreras fundamentales que impedían
el proceso de empoderamiento de las mujeres y que a su vez se constituían en ejes estratégicos para contribuir a
afirmar sus procesos de AUTOESTIMA, AUTONOMIA y EMPODERAMIENTO.
En concordancia se enfatizan los ejes estratégicos de:
CIUDADANÍA.
GENERACIÓN DE INGRESOS.
VIOLENCIA FAMILIAR.
SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA.
Las mujeres y sus organizaciones, así como de la población adolescente
que participa en los programas promocionales de la institución.
El objetivo era contribuir a afirmar su identidad mujer y el ejercicio de sus derechos humanos,
así como efectivizar su participación económica, ciudadana y política.
Se enfatiza el diálogo y la concertación a nivel pareja, familia, sociedad y el estado.
En la esfera privada se logró que la mujer asumiera que el ejercicio de los derechos sexuales y
reproductivos deben ser ejercidos en pareja y, si no sucediese así, la mujer decide porque está
en riesgo su salud y su vida; que la violencia familiar no sólo deteriora las relaciones sino que
causa daños irreversibles; y, que fundamentalmente, ambos tienen derecho a velar por su AUTOESTIMA
como factor fundamental en los procesos de empoderamiento.
En la esfera pública se logró el acceso de las mujeres a servicios de desarrollo empresarial y
servicios financieros y, en consecuencia en el acceso e incremento de sus ingresos, posibilitándoles
una ubicación en las relaciones de poder en la pareja; su participación activa en procesos de concertación
política en los espacios formales de toma de decisiones logrando la aprobación de sus propuestas y también que
accedieran a cargos públicos, con énfasis en el poder municipal.
IV ETAPA: 1998 - 2015
En esta etapa se reafirma el supuesto de la anterior, planteándose la necesidad de
institucionalizar el enfoque de género en las políticas, planes, quehacer y cultura organizacional.
Por ello, se ratifican y profundizan los ejes estratégicos de SALUD, CIUDADANIA Y POLITICA y GENERACION DE INGRESOS; y,
se incorpora el eje de GESTION MUNICIPAL, con el objetivo de contribuir a la efectiva incorporación del enfoque de
género en la cultura y quehacer municipal, así como en los planes de desarrollo local concertados y presupuestos
participativos, en la perspectiva de contribuir a generar y consolidar los procesos necesarios para lograr la
participación activa de la población organizada fundamentalmente de las organizaciones sociales y otras asociaciones
de mujeres en la formulación, ejecución y fiscalización de los mencionados instrumentos de planificación del desarrollo local con equidad de género.
En la esfera privada se logró que las mujeres asumieran la importancia de afirmar sus procesos de
AUTOESTIMA, AUTONOMIA y EMPODERAMIENTO como estrategias claves para afianzar su identidad individual y
garantizar un ejercicio equitativo en los procesos de toma de decisiones frente a la planificación familiar o
anticoncepción y la prevención del contagio de enfermedades de transmisión sexual, influyendo en que asuman el
derecho al placer sexual como un derecho humano.
Asimismo, a parar o frenar situaciones de violencia familiar
para evitar la reproducción del círculo de violencia que no hace sino dañar afectiva, emocional, psíquica y físicamente.
En la esfera pública se continuó abriendo oportunidades y generando condiciones para incrementar el
acceso de las mujeres a servicios de desarrollo empresarial y servicios financieros para contribuir al
aumento de sus ingresos, buscando influir en una mejor ubicación en las relaciones de poder en la pareja;
la participación activa de las lideresas de organizaciones de mujeres en los procesos participativos como
Consejos de Coordinación Local y Regional, Presupuestos Participativos, entre otros, y mediante la negociación
de sus propuestas se logró la creación de programas y servicios municipales a favor de la mujer y la equidad de
género, que vienen logrando sostenibilidad.
V ETAPA: En proceso
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